Antes de invertir, no basta con mirar la tasa de retorno. También es importante revisar el tipo de financiamiento, el plazo, el nivel de riesgo y cómo esa operación encaja dentro de una cartera diversificada.
Elegir una operación de inversión requiere analizar más que la rentabilidad ofrecida. Cada proyecto tiene características distintas y puede responder mejor o peor a tus objetivos financieros, tu necesidad de liquidez y tu perfil de riesgo.
El primer paso es entender en qué tipo de operación estás invirtiendo. Puede tratarse de AVN, CSP, financiamiento tradicional o proyectos de crowdlending, entre otras alternativas.
Cada estructura tiene condiciones distintas: tasas, plazos, calificación de riesgo, garantías y empresas promotoras inmobiliarias involucradas. Antes de invertir, es importante entender cómo se genera el retorno esperado y cuál será la fuente de repago de la operación.
El plazo impacta directamente en tu liquidez. En Inversiones IO usualmente encontrarás proyectos con plazos de entre 3 y 6 meses.
Antes de invertir, pregúntate si puedes mantener ese capital inmovilizado durante ese periodo. Una operación puede ser atractiva, pero si no está alineada con tu flujo personal o tus necesidades de corto plazo, podría convertirse en un problema.
Mayor rentabilidad normalmente implica mayor riesgo. Si una operación ofrece una tasa elevada, revisa con detenimiento su categoría de riesgo, el historial del desarrollador, el tipo de garantía y las condiciones del financiamiento.
La clave está en que exista coherencia entre la tasa ofrecida y el riesgo que estás dispuesto a asumir. No se trata solo de buscar el mayor retorno, sino de entender si ese retorno compensa adecuadamente las características de la operación.
Concentrar demasiado capital en una sola operación aumenta la exposición al riesgo no sistemático, es decir, al riesgo propio de un proyecto, empresa o activo específico.
Una estrategia más sólida consiste en distribuir el capital en distintas operaciones. Según el economista Albert Makinen, una cartera diversificada en crowdfunding debería considerar idealmente entre 30 y 60 proyectos. Al ampliar el número de operaciones, el desempeño de una sola inversión tiene menor impacto sobre el resultado total del portafolio.
Invertir no consiste únicamente en elegir la operación con la tasa más alta. También implica analizar el plazo, entender el tipo de financiamiento, evaluar el riesgo y distribuir adecuadamente el capital.
Diversificar entre distintos proyectos puede ayudarte a reducir la exposición individual y darle mayor estabilidad a tu inversión en el tiempo.
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